El Boyo, una pizza para el que sabe esperar

El Crítico intentó reservar mesa pero le dieron turno recién para la próxima semana. Su ansiedad pudo más, no aguantó, y se acercó hasta El Boyo… a esperar.


Existen muchos lugares en los que uno siempre tiene que esperar. En el Banco, en el dentista, en la guardia de Ipensa, en el aeropuerto, en la parada del 214… y en El Boyo. Sí, en El Boyo siempre se espera. Sin embargo, con un poco de predisposición, esperar puede transformarse en algo placentero. Hay una frase que dice: “El viaje forma parte de las vacaciones”. En El Boyo, la espera forma parte de la velada.

Mientras uno aguarda por una mesa puede deleitarse con las copitas de cerveza tirada que convidan con frecuencia. O entretenerse con el ir y venir constante de los mozos, siempre atentos y simpáticos. O disfrutar del tango que se escucha de fondo, entre el murmullo que emerge de las mesas colmadas y el crujir de las cáscaras de maní desparramadas por todo el piso. La picadita de cortesía en la barra y el maní del barril (que uno mismo puede manotear a discreción) también ayudan a que el viaje forme parte de las vacaciones.

A las 22.30 en punto (cambio de turno) se genera un espectáculo llamativo e irrepetible: decenas de comensales abandonan sus mesas simultáneamente, para dar paso a quienes esperan para sentarse. Continuando con la analogía, un movimiento de gente tan intenso como el de un cambio de quincena en Mar del Plata.

Una vez en la mesa, la atención sigue siendo eficiente y muy rápida. Aunque el lugar esté lleno, la bebida llega a los 5 minutos de haberla pedido, y las pizzas a los 10.

En cuanto a estas últimas, logran hacerlas muy sabrosas y consistentes. Pero hay dos aspectos que merecen ser analizados. En primer lugar, utilizan masas precocidas. Y en segundo lugar, pese a que cuentan con horno de ladrillos y prometen “pizza al barro”, cocinan las pizzas en un horno continuo con cinta transportadora. La pizza entra fría por un lado y sale cocida por el otro, como por arte de magia. Cualquier puritano, al ver esto, se retiraría del salón al grito de ¡Sacrilegio! Pero al resto de los mortales parece no importarle. Sobre todo porque el resultado es una pizza extremadamente crocante (casi, casi una galleta), que justamente representa el gusto de la mayoría de los platenses.

Los ingredientes restantes son de buena calidad, la mozzarella (abundante) es bien elástica y suave. Y el mejunje se lleva todos los laureles. Porque, en definitiva, es el que termina dándole el golpe de sabor que las hace tan exitosas.

Podría decirse, con toda seguridad, que las pizzas de El Boyo son las más populares de La Plata. Son las que salen más rápido. Son las que tienen más piso. Son las más crocantes. Son, sin dudas...¡Sacrilegio!

Fecha de visita: agosto/2016

Precio:
moderado/bajo ($ 135 la napo).
Suggerimenti:
si te gusta quedarte haciendo sobremesa y vas a reservar, elegí el segundo turno (22.30 hs). Porque si elegís el primero, a las 22.30 debés dejar la mesa.
Lo que le gustó al Crítico: las pizzas 4 de barrio y 4 de centro, que permiten degustar 4 variedades distintas en una misma pizza.
Lo que no le gustó al Crítico: la masa (demasiado “galleta” para su gusto) y el sistema de turnos.





ACERCA DE EL BOYO
Dirección: calle 50 esq. 6, Villa Elisa (frente a la plaza)
Tel: 0221 487-0283
Horarios: Martes a Domingos de 17 a 00 hs

3 comentarios:

  1. Sin ser fan de El Boyo, doy fe de que la pizza es muy buena. Y también de que hay que tomarse una dosis para adultos de Pacienciol antes de ir. Los mozos, de diez. El maní, a veces es de primera. Los postres no son de primera pero son súper abundantes. El lugar, sumamente agradable. La música, de primera.

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  2. la pizza es buenisima el lugar me encanta me parece excelente lugar para comer

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    Respuestas
    1. tengo que volver este año a ver como anda ahora...

      saludos y gracias por tu visita!

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