Pasillo 51, Pasillo 74. Amor y Proporción

El del hospital, el del hotel, los de la villa. El de la facultad, los del estadio. El del monasterio, los de tribunales. Todos, alguna vez, caminamos alguno de estos pasillos. Pero no todos tuvieron la suerte de pasar por Pasillo 51 o Pasillo 74. Para ellos, esta reseña.


Según el arquitecto inglés Robins Evans los pasillos aparecen en el siglo XVII en las casas de los ricos ingleses, con el objetivo de separar circulaciones y, sobre todo, a quienes circulaban. De esta manera se evitaba que los dueños de casa y sus invitados se cruzaran con los sirvientes. En fín, el pasillo servía para reducir el contacto entre la gente. Todo lo contrario a lo que ocurre en Pasillo 51 y Pasillo 74. Allí no hay circulación más que de pizzas, empanadas y cervezas. Y el contacto es inevitable: el choque de codos en la barra, o los roces de sillas en el fondo, las charlas entre amigos, la buena onda de los pizzaiolos y la música en vinilo de los fines de semana hacen de estos Pasillos un lugar de encuentro. Robins Evans, LTA.

En Pasillo 51 y Pasillo 74, en adelante Pasillo, venden unas muy buenas pizzas al horno de barro. Finitas y crocantes, tal como le gustan al platense de a pie. El secreto para conseguir ese piso crujiente es, para los puritanos, una especie de trampa: mecheros de gas que calientan el piso del horno desde abajo. Por esta vez, el fin justificaría los medios.

En Pasillo también ofrecen pizza al corte (por porciones y al paso). Tenés la posibilidad de comerte, al mediodía y de dorapa, una de las mejores pizzas rellenas de la ciudad. Algo a lo que no estamos acostumbrados en La Plata. Además, tienen una fugazzeta rellena que está a la altura de cualquier porteña (sin contar la de La Mezzeta, que de altura sabe mucho).

Un aspecto negativo de Pasillo es nada menos que la mozzarella. El queso es una parte fundamental de la pizza, y por lo tanto debe ser un elemento a custodiar. En Pasillo la muza es una lotería. Hay días en que está buenísima: sabrosa, elástica y firme. Y otras veces decepciona: parece desarmarse, medio cuarteada y de sabor fuerte. Así y todo, la perfección de la masa tapa hasta el peor de los quesos. Y obliga a reincidir. Así que ya sabés, si fuiste a algún Pasillo y te tocó una muza medio fea, volvé. Volvé hasta que te toque la muza rica. Y después, hablamos.

Pasillo fue un lindo hallazgo. Excelente pizza al horno de barro, ambiente relajado y buena onda. Cerveza tirada, pizza al corte en la barra, y abre al mediodía. Amor y proporción ¿Qué más puede pedir un amante de la pizza?

Fecha de visita: mayo/2017

Precio: moderado ($ 170 la napolitana).
Suggerimenti: si andás con hambre no dejes de pedirte una porción de fugazzeta rellena para arrancar (o cualquier otro corte).
Lo que me gustó: la dualidad pizza a la piedra/rellena. Combinación única en La Plata ¡Y la Stella rubia tirada!
Lo que no me gustó: la incertidumbre en la calidad de la mozzarella, que puede espantar clientes exigentes o desprevenidos. Y la atención medio floja de alguna moza despistada.





ACERCA DE PASILLO 51: Dirección: Av. 51 e/ 4 y 5.
Tel: 221 482-2038
Horarios: lunes a sábados mediodía y noche. Domingos abierto sólo de noche.

ACERCA DE PASILLO 74: Dirección: diag. 74 e/ 49 y 50
Tel: 221 421-7614
Horarios: lunes a viernes mediodía y noche. Sábados y domingos abierto sólo de noche.

6 comentarios:

  1. La atención de las mozas es excelente. Muy buena energía.

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  2. La última vez que encargué en ese sitio fui víctima de una terrible descompostura, me duró una semana. No fue la pizza, fueron empanadas, pero la bacteria o virus que me atacó provino de ese local. Nunca más.

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  3. a mi de todas las veces que fui nunca me pasó nada. Y eso que en varias fui con los nenes... Pero son cosas que pueden pasar y entiendo tu disconformidad con el lugar.

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  4. Tienen calabresa? es tan dificil conseguir una buena pizza de calabresa en La Plata???...

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